Perdí mi corazón en el centro de un complejo laberinto y no recuerdo la ruta ni existe un hilo de Ariadna que me guíe. Se comieron las migas los pajaritos y una bruja de dedos largos y huesudos me hunde el índice entre las costillas para ver si estoy a punto y descorazonada irremediablemente.
La vieja se ríe quedamente, sabedora de que mi mal no tiene fin, cazadora de imposibles, solitaria y nómada hasta cuando mis huesos sean polvo mezclado con el viento.
No hay letras
Buceo en mi
pero no hay letras
Quiero versos
brutales como la zarpa del oso
desollando un salmón
que todavía se arquea de dolor.
De esos que te rasgan
la piel y te desnudan
dejando el corazón humeando en aire frío,
los dedos extendidos en un penoso intento
de atrapar lo inefable…
No queda nada.
Hay ángeles con alas invisibles que migran al menos una vez al año de Argentina a California,dueños de corazones generosos y nostálgicos.Para uno de ellos esta milonga.¡Felicidades,Petra!
Volaba por Venecia
a lomos del dragón de su locura
El fétido lirio de las aguas
la rodeaba,
mas ella solo olía
las flores rojas de su boca
la menta oscura de esos ojos
Venecia era dorada y ocre
y la barca de su corazón
vagaba alucinada
por territorios de ángeles
encarnados
Llovía ceniza
Auras celestes adornaban los cuerpos
de los niños
Ella ardía sobre los puentes,
en los viejos palacios
contemplando a Abraxas
siempre distante.
El amor le traspasó la carne.
Juro que le vi los huesos,
era tanta la luz…
No comía
Seguía ardiendo en Barcelona…
me miraba desde el sofá
sin verme:
traspasando mi cuerpo
porque mas allá
él se alejaba en una barca.
Han pasado los años
y el fuego ha consumido
todo lo que tenía,
memoria y presente
devastando el horizonte
y dejando solamente una barca
que se aleja
con una solitaria pasajera.
A veces te encuentras ante un cruce de caminos:
cualquiera de los dos puede ser acertado
o terminar destrozándote mientras
caes al abismo
Tampoco es tan trágico como lo pinto,
unos golpes más, alguna frustración
que va al cajón del desacierto
ya lleno hasta los bordes.
Y a seguir viviendo.
Pero la cosa es que delante de esa encrucijada
tú notas que te surje el miedo,
que crece en ti sobre todo a la noche
cuando tienes tiempo de pensar
o cuando no tienes mas remedio que pensar
porque tu mente va hacia el cruce
como la lengua hacia una caries.
El miedo enraíza en tierras profundas,
fértiles, lo oyes crepitar en la oscuridad
subiendo por tu columna como una
siniestra enredadera,
invadiendo tu estómago,
generando espléndidas flores negras
muertas al nacer
que tú cortas cada mañana
formando un ramo que adorna
la casa que no muestras
a ningún invitado
Pero también, de vez en cuando
por ejemplo hoy,
te dices que si no lo intentas
habrás muerto como esas flores
y habitarás solitario en la casa secreta
del miedo
para siempre.
Comprendes de pronto
que tal vez no importen tanto
el abismo o el éxito,
sino ese único
pequeño paso
con el que aniquilas
la funesta simiente.
Soy como una casa antigua
sin demasiado mantenimiento
Con puertas y ventanas
que chirrían por el tiempo y el uso.
Tengo un desván cada vez más grande
donde se acumula el desencanto
y la porcelana del recuerdo
se vuelve craquelé
crujiendo en la noche
mientras se rompe
en finísimos pedazos
Albahaca y sol, grallas y timbales, las tres de la tarde y un calor de muerte.
Yo miraba desde mi balcón cuando el gigantesco rey llegó bailando por la empinada calle hasta mi casa. La cara barbuda quedó a la altura de mis muslos. Juro que los ojos casi tan brillantes como las gemas verdes de su corona, me miraban lascivamente las bragas. Atrás venía su reina girando grácil al son de la música. Le vi el escote rosado y generoso, y una mirada de reproche en sus enormes ojos negros. Rey y reina y su liliputiense corte se olvidaron de mì y dándome la espalda se perdieron bailando calle abajo. Es Festa Major.
Yo quería ser una rosa en Manhattan,
un sueño ardiente
un viento que acaricia
el perfil de una duna .
Yo quería ser el jinete pálido
salir de no se sabe dónde
para arreglar el mundo
y perderme de nuevo sin dejar rastro..
Soñaba con ser doctora en la jungla,
arqueóloga en los viejos rincones de la tierra
actriz en Hollywood
crimson rouge sobre blanco
zombie en una de Romero
Investigar el Ébola,
ser pareja en el hielo con Candeloro,
pintar como los dioses,
cantar como un ángel…
Confieso que ni siquiera lo he buscado.
Hoy como, canto, río
amo, hago la compra
trabajo, duermo, cobro y pago…
Dicen que llevo, como todos
el mismo material de las estrellas:
agua, metales, minerales
pero no creo que las estrellas se pregunten
adónde acuden a morir los sueños,
extraño cementerio de elefantes,
incorpóreo marfil
Yo quería ser la musa prohibida de Mr Spock
y navegar por las galaxias conservando en la memoria
las canciones de la lejana tierra
y el color del cielo en el ocaso
de un día de verano
Planear en el aire
como un vencejo
buscando las corrientes ocultas
del espacio
Pero camino y corro…
La altura de mi vuelo
se mide en escalones
y mi eternidad tiene la escala
de un copo de nieve
que cae y se destruye
en este barrizal que soy a veces,
aunque por dentro
sienta cómo un hirviente río turbulento
corre hacia el mar
donde esos viejos sueños permanecen
como barcos perdidos
en medio de la niebla,
y una amapola ajada
reviva en mi interior cada mañana
a golpes de esperanza…